El viernes 27 de septiembre a horas 23:30 aproximadamente, un policia municipal comunico un incendio estructural en la seis, al oeste de Famaillá, rumbo a Tres almacenes por el camino de Savino, antes de llegar a la Posta.
La mayoria de nosotros estabamos en casa a punto de acostarnos a dormir, cuando tuvimos que acudir al llamado. Salimos cuatro, el jefe, encargado de la dotacion, Macias Carlos, Cabrera Carlos y Arias Lucila.
La sirena se extendia a lo lejos, larga y persistente, indicando la magnitud de la emergencia y Dios nos guiaba veloces por los caminos oscuros. A lo lejos pudimos ver las llamas indicandonos el lugar, y la gente en las esquinas aledañas nos indicaban con sus movimientos insistentes la direccion al siniestro.
Llegamos justo en el momento en que el incendio mostro su peor cara, en mi mente solo habia dos imagenes, el incendio y la vivienda al lado de las llamas. de pronto y no se en que segundo el camion estaba uvicado de lado al incendio y el momento de organizarnos paso como un suspiro. Lucila atacaba el fuego como un angel, entre el incendio y la vivienda, Carlos trabajo con la devanadera de alta presion entre el incendio y el camion, y yo ataque al foco con la manga de dos pulgadas que apenas podia dominar, y Jose Macias se movia cor rapidez cumpliendo tareas de maquinista y ayudante de linea a mis espaldas.
El incendio fue controlado y sofocado, justo en el instante que nos quedamos sin agua. Todo sucedio tan rapido para nosotros, todo paso como otro suspiro. Este fue nuestro primer gran incendio. Y en este moemento del relato, me acuerdo el instante en que el tiempo de organizacion se transformo en el de ataque.
Antes de bajar del camion, le dije a Carlos, "encargate de cortarme la energia" y mientras armabamos las lineas, Carlos regreso diciendo: Listo ya se corto la energia, y sus palabras fueron como un ya de una carrera que no sabiamos si podriamos terminar.
Cometimos muchos errores, y saber reconocerlos nos permitio aprender aun mas.


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